Mundo de ficçãoIniciar sessãoAndrés Malagón había quedado fascinado con Helena y, aunque quiso, no pudo disimular la obsesión que crecía en él. Todos los días pasaba a visitarla y, complacida por su multimillonario admirador, Helena no se negaba a recibirlo.
Sus visitas eran, además, un distractor para los largos días que pasaba en la mansión. Aunque salía &ldquo







