Mundo ficciónIniciar sesiónBajo el peso de sus caderas, las firmes y redondeadas nalgas de Helena se estremecían, subiendo y contrayéndose para recibirlo con más fuerza y más profundo. Ya lo escuchaba jadeando sobre su espalda y sentía que estaba pronto a hacer brotar la carga que había demorado, a la espera de que ella también alcanzara el clímax. Intentó acelerarlo, pero antes de que lo consiguiera sintió la cá







