Corría sin detenerme, mis patas firmes golpeando la tierra húmeda del bosque mientras la brisa fresca de la noche acariciaba mi pelaje. La luna llena iluminaba mi camino, su luz blanca y fría reflejándose en los árboles, mientras mi respiración se aceleraba con cada zancada.
Convertida en loba, me sentía más libre y poderosa, pero también más vulnerable. Las dudas me perseguían, los pensamientos sobre Caleb y el caos que había dejado atrás volvían una y otra vez a mi mente, como un eco incesan