El sol colgaba bajo en el horizonte, bañando con un resplandor ámbar la superficie ondulante del río. Me encontraba al borde del campo de entrenamiento, con el corazón latiendo por una mezcla de frustración e ira. Las palabras de América resonaban en mi mente “traidora” como si ya hubiera decidido mi destino. La fría actitud de Caleb solo añadía combustible al fuego que ardía dentro de mí.
—Freya, ¿me estás escuchando?— La voz de Aurora rompió mis pensamientos, aguda e impaciente. Estaba a uno