Charlotte se miró en el espejo e hizo inmediatamente una mueca. Su reflejo no le devolvía la imagen que necesitaba.
No, no se veía deslumbrante ni mucho menos se veía como una novia feliz.
La tela marfil cumplía su función, ajustándose a su silueta con delicadeza, pero esto no era suficiente para generar el impacto que esperaba.
Suspiró.
Aparentemente, ninguna otra pieza que pudiera probarse le daría lo que tanto buscaba.
La tienda estaba repleta de estanterías y percheros con vestidos de or