Jade observó con cautela cómo Adriel parecía susurrarle algo al oído a aquella mujer.
Era una especie de disculpa.
Incluso en su mirada, pudo sentir que le decía algo como: “Ya vuelvo. Espérame en el auto. Resolveré esto rápido y me reuniré contigo”. Pero de lo que no tenía ni la menor idea era que aquel asunto no era para nada rápido, no. Estaba a punto de confesarle que era padre de tres hermosos bebés.
Cuando finalmente estuvieron a solas, el hombre le dedicó su absoluta atención. Ella