—Un joven vino a casa preguntando por ti —contó su madre por medio de una llamada telefónica.
Jade se acomodó mejor en la cama, bastante sorprendida con las palabras de su progenitora.
—¿Un joven?
¿No se suponía que su madre conocía a todas sus antiguas amistades? ¿Entonces por qué no se refería al visitante directamente por su nombre?
—Sí —siguió la mujer mayor en voz baja y suspicaz. Como si ocultara algo y esperara al momento propicio para revelarlo.
—¿Mamá, hay algo que quieras decirme? —