El teléfono sonó y Jade se sintió emocionada porque era justo lo que estaba esperando: una llamada de su madre.
Rápidamente, apartó el libro que intentaba descifrar y memorizar. Se trataba de un libro con caracteres tailandeses que le estaba ayudando a aprender la lengua de dicho lugar.
Huir a Tailandia no había sido la opción más práctica, pero sin duda sí la más efectiva.
Llevaba un mes instalada en el país y hasta la fecha Adriel no tenía ni la menor pista sobre su paradero y, por supuest