—Quiero solicitar el divorcio —dijo Jade en un tono lo suficientemente alto, pero no por eso menos vacilante. Su voz tenía un cierto temblor y esto se debía a que estaba hablando con el abogado; hacer esto equivalía a volver realidad el divorcio.
—Entiendo —respondió el hombre de manera solemne, mientras tomaba asiento en el lugar indicado y sacaba una libreta de apuntes de su maletín de trabajo—. Explíqueme sus motivos para solicitarlo, por favor.
La chica se estremeció ligeramente porque no e