—Esta acusación es muy preocupante, señor Buendía, ¿tiene algo que decir en su defensa? —preguntó el juez con una ceja alzada, esperando por las palabras del aludido.
—Sí, por supuesto que sí —la voz de Roberto salió ligeramente histérica—. Es evidente que todo esto es falso. ¡Un montaje! —señaló sin rodeos, a estas alturas del partido parecía no importarle a quién se llevaba por el medio.
—Claro, me imagino —bufó Fabián desde su posición cerca de la puerta—. El mismo tipo de montaje que pret