Lo primero que Ana Paula pensó cuando ocupo un asiento en aquel consultorio fue que no deseaba estar en ese sitio.
No importaba lo lindo y acogedor que parecía ser el consultorio, ni mucho menos importaba la mirada compresiva que acababa de lanzarle su psicóloga. Simplemente, la incomodidad se había instalado en su ser y se negaba a dejarla dar un paso adelante.
«Recuerda la razón por la que estás aquí», le gritó su mente con una voz muy parecida a la de Fabián Arison.
Ana Paula inhaló una prof