A la mañana siguiente, el matrimonio Arison despertó abrazado. Ambos esposos se encontraban desnudos, envueltos en sábanas de seda, pero a la vez muy satisfechos por la maravillosa noche que habían compartido juntos.
Se sentían justo como en una luna de miel.
Pero había un inconveniente.
Fabián reparó entonces en la mirada melancólica de su mujer.
Los ojos de Natalia miraban al vacío, mientras una tristeza abrumadora parecía cernirse sobre ellos.
—¿Sucede algo? —le preguntó luego de darle u