—¿Y esto?
Natalia se encontró con el armario repleto con la ropa de Fabián.
—Un cambio que debía hacerse tarde o temprano.
—¿Has decidido mudarte aquí sin consultarme? —lo miró sorprendida.
No le molestaba la idea, pero le hubiera gustado que le informara antes. Después de todo aquello, también debía de explicárselo a sus hijos para que supieran que se avecinaban cambios importantes.
“Niños, ya no pueden entrar cuando quieran en la habitación de su madre. Deben tocar la puerta primero,