—… los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
Natalia, a duras penas, reaccionó a tiempo para captar la última frase de aquellas palabras. Antes de que pudiera hacer o decir algo, ya Fabián Arison estaba inclinándose para rozar sus labios.
Se quedó de piedra, congelada, sintiendo algo cálido moverse sobre su boca.
Todo fue muy rápido.
Sin duda aquella no era la expresión que debería tener una novia en un momento tan especial como este, pero le resultaba imposible ocultar todo su asombr