Mundo ficciónIniciar sesiónPaula llegó al pent-house del hotel a la hora acordada.
Cuando la puerta se abrió, quedó inmóvil un segundo.El espacio era deslumbrante.La terraza ocupaba casi todo el frente de la habitación, con vista abierta a la ciudad iluminada. Una mesa para dos estaba preparada junto al borde, vestida con un mantel blanco impecable que se movía apenas con el viento suave de la noche. Dos copas de cristal ya servidas con vino tinto. Una botella abierta, respirando.






