CONNOR
La nieve cayó con fuerza esa noche, y continuó hasta bien entrada la mañana. Megan y yo pedimos servicio a la habitación, poniéndonos los albornoces solo el tiempo suficiente para abrir la puerta. Frente al fuego, y con un festín de hamburguesas y papas fritas, nos sentamos a ver caer la nieve.
Y cuando estuvimos listos, nos metimos juntos en la cama, abrazándonos mientras nos sumergíamos en un sueño profundo.
Desperté a la mañana siguiente sintiéndome feliz. Cuando abrí los ojos para de