MEGAN
Veinte minutos antes…
Estaba en el cielo.
Manicuras, pedicuras, masajes, días de spa… nunca me habían interesado ese tipo de cosas. Siempre me habían parecido demasiado indulgentes. La idea de pagarle a alguien para que me frotara los músculos cansados me parecía un proceso de consentimiento que ninguna persona con un poco de respeto propio debería permitirse.
Pero esa mañana en el spa me había hecho cambiar de opinión, y de forma rotunda.
—Justo aquí —señaló la masajista, una mujer ami