El momento más esperado y temido del día había llegado y Ciabel apenas acababa de caer en cuenta de eso, justo en el camerino mientras era maquillada por profesionales siguiendo las instrucciones de Celene.
Esta última también estaba tan acelerada como se encontraba la pelinegra.
Por primera vez en toda la tarde, la vio sentarse a observar cómo hacían su maquillaje.
—¿Estás bien, Cía? —inquirió divertida—Parece que vas a vomitar en cualquier momento.
Arrugó la nariz.
—Creo que lo estoy —inten