Si el primer beso de ambos había sido una cosa sin igual, este, con ambos comprendiéndose mucho mejor que antes, definitivamente había despertado algo en ellos dos.
Apenas la boca de Damián tocó la suya, se acercó más y buscó profundizar el beso. Enredó una mano en el pelo de él buscando que no se apartara y que, por el contrario, se apegue a ella.
No fueron más que segundos los que tardaron en agitar sus respiraciones. Él estiró la mano y acarició su mejilla despacio con el dorso de su mano. S