Estaba agitado y acalorado. Normal. Apenas había conseguido poder escapar de esa reunión tan frívola. Por dentro, se sintió algo culpable por dejar sola en eso a Clarissa, mas sabía que podría con la situación.
Para llegar a la cabaña tuvo que ir hasta su casa, buscar su celular, encontrar la dirección y dirigirse al lugar. Llamó a Ciabel una, dos, tres veces. Ninguna de esas llamadas fue atendida.
Abrió la puerta de la cabaña en la que lo esperaba. Estaba vacía a excepción de una vela y unos