Al regresar a la mansión, esta estaba a oscuras. Era un día libre para los empleados y un momento en el que aprovechaba para salir a entrenar o ver una buena película. Un día de descanso que había sido inaugurado meses atrás por la pelinegra.
Fue directamente a la cocina. Pasaba más tiempo en ese lugar rememorando los momentos que pasó ahí junto con Ciabel que en cualquier otra habitación de la casa.
Estaba cansado de francamente, todo. Haberla hecho llorar lo hizo odiarse a sí mismo.
Cruzó