En cuanto a la pelinegra, el día entero había sido tortuoso y amargo. Lo único que la había mantenido serena lo suficiente como para no llorar a moco tendido era la presencia de Logan y Ciro en la casa, quienes le hacían compañía o cuando lo ameritaba la dejaban sola.
Estaba agotada, tenía los ojos hinchados y todavía ni siquiera se había bañado.
A pesar de sentirse desastrosa y traicionada, estaba entre los brazos de la persona responsable de eso.
Se preguntó a sí misma si estaba exagerando