La contempló durante un par de segundos, recorrió su cuerpo con la mirada y se percató de la manera en la que se cruzaba de brazos y lo veía con seriedad, con una mirada vacía y hasta agotada.
La Ciabel que había conocido tiempo atrás ahora mismo estaría destilando ira. Sin embargo, la de ese momento seguía de pie viéndolo como si ya no tuviera importancia.
Eso dolió cien veces más que cualquier golpe. En especial, porque ya sabía la forma en la que se estaba sintiendo, puesto que él mismo la