Ella se levanta de su asiento y estrecha los papeles que tenía en sus piernas contra su pecho, extiende su mano hacia mi hermano y le saluda de forma cordial, él enseguida le regresa el saludo, ambos se miran a los ojos por unos instantes y ella regresa a su trabajo.
—Supongo que ya sabes para que te ha mandado padre.
—Sí, para que me sermones con eso que debo terminar de estudiar y todas esas cosas.
—Mira, te voy a ser honesto— Me aprieto el puente de la nariz con dos dedos. —No me importa lo