La velada pasa como cualquier otra, hay comida, postres y un baile, muchas “parejas” están en la pista, nunca he bailado ese vals clásico, pero parece ser que a mi amo no le gusta ese tipo de cosas, porque no se ha movido ni un poco, así que decido mirar a las personas que bailan, sin dar señales de querer ir.
Escucho como la silla de mi derecha es arrastrada y luego una mano aparece enfrente de mí, levanto la mirada y para mi sorpresa, es él, me está invitando a salir; ¡Todo un sueño hecho rea