—Creí que se lo había comentado— Niega suavemente con la cabeza y resopla ligeramente. —Me dijo que esté departamento es suyo y que él se encargará de los gastos, también me dijo que, a partir de ahora, seré su chofer.
—¡No hace falta! — Exclamo asustada. —Puedo moverme por transportes públicos, no me molesta.
—Si lo que le preocupa es la limusina, puedo cambiar de transporte, solo tiene que decírmelo.
—Pues le he dicho que puedo moverme por transporte público— Le reprocho entre dientes. —De