Manu
Los tres meses que duró la práctica profesional de Nino, se sintieron como una luna de miel. Cada uno de los días que pasé a su lado fue magnífico. Adoraba su compañía, su risa contagiosa y lo enérgica que era a la hora de demostrarme su amor, abalanzándose sobre mí cuando me encontraba concentrado en mis pinturas, o abrazándome con dulzura cuando el estrés amenazaba con aparecer, o besándome en forma apasionada cada noche, solo por el placer de sentirnos en las nubes. Jamás tuvimos proble