—¿No puedes llamarme desde un lugar seguro?— cuestionó Alejandro.
Después de decir esto, reprimió sus emociones y preguntó fríamente:
—¿Qué asunto tienes conmigo?
Su cambio de humor fue realmente sorprendente.
—¿Dónde está Leo?— Ximena recordó la pregunta que quería hacer, —¿Su teléfono está contigo?
Los ojos de Alejandro parpadearon por un momento.
—¿Por qué lo buscas?
Ximena captó la fugaz emoción de Alejandro y frunció el ceño,
—¿Me estás ocultando algo?
—¡No hay nada! ¡Habla de una vez!—