Justo después de bajar del auto, vio a Liliana en cuclillas en el patio, con la cara seria, manteniendo una postura firme. A un lado estaba Selene, sosteniendo un teléfono y aparentemente calculando el tiempo. Ximena no se acercó, simplemente se apoyó en el frente del auto, acompañando en silencio a Liliana.
Después de unos tres minutos, Liliana ya no pudo sostenerse y se sentó directamente en el césped.
—¡Levántate!— Selene dejó de inmediato el teléfono y la reprendió seriamente: —¡Comienza co