Después de cuatro largas horas de cirugía, la luz roja finalmente se apagó.
Cuando el médico salió, Alejandro estaba tan rígido que casi no podía dar un paso.
El médico se alivió y le informó:
—Señor Méndez, la cirugía del joven señor se completó con éxito.
Al escuchar esta buena noticia, la enorme piedra que Alejandro había llevado en el pecho estos días cayó instantáneamente.
Él asintió,
—Haz que el mejor equipo médico cuide bien a Leo.
El médico asintió,
—Señor Méndez, no se preocupe. Segu