—¿Todavía tienes la audacia de dormir aquí?— Mario gritó furioso.
Ximena abrió los ojos cansada y se incorporó lentamente, mirando fríamente a Mario con cejas fruncidas.
—¿Tienes alguna consideración por la decencia?
—¡Al diablo con tu decencia!— Mario respondió. —¿Por qué bloqueaste mi cuenta? ¿Porque no te gusta que transmita desde tu casa, verdad?
Ximena estaba a punto de responder cuando Nicolás y Liliana salieron corriendo de la habitación.
Al ver a Mario de pie en la puerta como si estuvie