Ximena respiró profundamente y secó las lágrimas que amenazaban con caer de sus ojos. —Alejandro, no podemos volver atrás—dijo con determinación, y luego se dio la vuelta y se fue.
Observando la firme determinación de Ximena mientras se alejaba y las palabras que dejó atrás, Alejandro sintió un dolor agudo en el pecho, como si estuviera a punto de romperse. Sin embargo, se esforzó al máximo por contener el deseo de seguirla y ocultó todo su sufrimiento en lo más profundo de su corazón.
Villa Riv