Ximena se mordió los labios sin decir una palabra.
—Ximena... no me dejes... es mi culpa, no debí tratarte así, no te vayas... lo siento...
El corazón de Ximena latió con fuerza ante estas palabras. Había esperado demasiados años para escuchar esas disculpas. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
A pesar de todos los años que habían pasado, Ximena todavía no podía dejar de sentir algo por él. Le dolía verlo herido y había acudido rápidamente a Valleluz cuando se enteró de su estado. No era que ella