Ximena se levantó de la cama, cubriéndose el pecho dolorido. Abrió la puerta y se dirigió a la habitación de los niños. Al abrir la puerta, vio los rostros tranquilos de los dos pequeños durmiendo, lo que la tranquilizó.
Cerró la puerta suavemente y se deslizó bajo las mantas de los niños. Besó la frente de Nicolás y Liliana y los abrazó. El sueño les había devuelto la tranquilidad.
El sueño la había sacudido, recordándole que había estado descuidando la seguridad de los niños desde que regresó