Ximena se sorprendió brevemente, pero pronto recobró la compostura. Entendió que era normal que los niños, cuando tienen resentimiento hacia su madre, intenten distanciarse de ella.
Ximena puso a Leo en el suelo y le sonrió, diciendo:
—De acuerdo, lo que digas. Ve a la escuela y espera a que tu papá te recoja, ¿está bien?
Ximena tenía una claridad sorprendente cuando se trataba de sus sentimientos y rencores. No era tan mezquina como para involucrar a un niño en su conflicto. Además, cuando s