En ese momento, Leo y Nicolás estaban sentados en el estudio discutiendo asuntos de la empresa. De repente, los teléfonos de ambos sonaron. Al sacar sus teléfonos y ver el mensaje de Mateo, se miraron en silencio.
Nicolás fue el primero en responder: [Aguántate.]
Leo: [No puedo ayudarte.]
Al recibir las respuestas, Mateo estaba a punto de llorar de frustración.
Tomó su teléfono y envió una foto del oscuro pasillo: [¡Si no vienen, me voy a morir de miedo!]
Nicolás: [Ya tienes 14 años, es hora de