Cuando Alejandro entró, él y Andrés se sentaron a charlar.
Liliana no dejaba de mirar el reloj en la pared. A las diez en punto, saltó del sofá. Aprovechando que nadie la notaba, subió sigilosamente al segundo piso. Al llegar a la esquina de la escalera, vio a una mujer vestida con un largo camisón blanco sentada frente a ella.
Su largo cabello rizado caía como una cascada sobre su cintura. Las facciones de la mujer eran casi idénticas a las de Ximena, pero con un aire más delicado. Al ver a Lil