—Exacto—dijo Andrés. —A veces, unas palabras de ciertas personas tienen más peso que todo lo que nosotros podamos decir.
Alejandro bajó la mirada en silencio, reflexionando profundamente sobre lo que Andrés acababa de decir.
La cena terminó.
Alejandro volvió a su coche y, después de meditarlo un momento, llamó a Zacarías.
Sorprendentemente, nada más conectar la llamada escuchó la voz de Liliana.
—¿Papá?—la voz dulce de Liliana llegó a los oídos de Alejandro.
Los hermosos labios de Alejandro se c