Leo apretó con fuerza su ropa, sin responder a las palabras de Liliana. No quería que vieran cómo Manuela lo trataba. Al ver que Leo no hablaba, Liliana hizo una mueca y comenzó a girar sus ojos.
—Parece que no quieres ser mi amigo, si hubiera sabido, no te habría ayudado la última vez— dijo Liliana, tratando de provocarlo.
Nicolás apenas podía contener una sonrisa, viendo cómo Liliana dominaba el arte de la provocación.
Leo frunció sus cejas con elegancia, y en sus ojos se reflejaron un poco