Tras decir esto, Damián salió del comedor y de la casa.
La ira de Alejandro crecía con cada palabra. ¿Con qué derecho le decía cuándo irse? ¿Solo porque Ximena lo trataba mejor a él ahora?
Alejandro se levantó bruscamente. Aunque su intención era irse, sus pies lo llevaron inconscientemente hacia las escaleras.
Al llegar al segundo piso, vio a Ximena salir del estudio.
Sus miradas se cruzaron y Ximena lo miró sorprendida.
—¿Por qué subiste?
Alejandro miró las puertas de las habitaciones.
—¿Cuá