Ximena rápidamente le lanzó una mirada de auxilio a Fiona.
En ese momento, decir una palabra más no era apropiado.
Solo si Fiona intervenía, podrían pasar por alto este tema.
Fiona entendió la indirecta y se adelantó de inmediato:
—No se moleste, señor Pereyra. Yo me encargaré de ayudar a la señorita Pérez.
Damián asintió y usando su tenedor, le sirvió un pepino de mar a Ximena. —Ximena, come esto.
Alejandro resopló con desdén y también usó su tenedor para servirle un trozo de abulón a Ximena.