Alejandro ni siquiera pudo pensar con calma antes de responder.
—¿Ellos pueden venir y yo no?
Ximena:
—...No es eso, me refiero a que tú...
—Ximena y yo estábamos a punto de cenar. Si el señor Méndez y el señor Camilo no tienen inconveniente, ¿por qué no nos acompañan?—intervino Damián, sonando como el anfitrión invitándolos a cenar.
Tanto Alejandro como Samuel fruncieron el ceño al escucharlo.
Alejandro resopló:
—Es perfectamente normal que cene en casa de la madre de mis hijos.
Dicho esto, s