Ximena frunció el ceño al escuchar.
Fue hasta que Nicolás contestó la llamada que Ximena preguntó:
—Nicolás, ¿no crees que fuiste demasiado duro con Luciana?
Nicolás respondió:
—Mamá, odio que la gente toque mis cosas. Tengo mis principios.
Ximena suspiró. —Podrías ser un poco más amable en tu enfoque.
—No puedo serlo—dijo Nicolás, cambiando de tema. —¿Qué pasa, mamá?
Ximena preguntó:
—¿Hay alguna manera de enviarle un mensaje a Eduardo que se autodestruya tan pronto como lo vea?
—Sí.—dijo Ni