Liliana bajó la cabeza.
—No quiero que se preocupen, y mucho menos quiero que viajen desde lejos para verme. Elegí este camino por mí misma, y aunque sea difícil, tengo que aguantar.
Leo tomó la mano de Liliana.
—Liliana, tienes a tus hermanos y a mamá como tu respaldo. No necesitas enfrentar nada sola, ¿entiendes?
Liliana asintió con lágrimas en los ojos.
—Lo entiendo. En el futuro, les contaré cualquier cosa que me suceda tan pronto como ocurra.
Ximena, con el corazón apenado, secó las lágr