—No pude hacerme el chequeo porque la ginecóloga no fue, pero me realicé un examen de sangre, tengo anemia así que tuve que comprarme unas vitaminas.
—¿Qué más?
—¿Qué más? ¿Qué quieres decir? —le pregunté de vuelta más nerviosa e inquieta.
Sus ojos se mantenían fijos sobre los míos intimidándome a un nivel espantoso.
—¿Quieres decirme que una simple anemia te tiene perdida? No puedes engañarme, toda esa ropa que compraste tiene un significado.
Yo fruncí el ceño ante sus palabras.
¿Cómo demonios