Entonces me froto contra él deseándolo con una urgencia psicótica.
Él corresponde mediante un gruñido bestial que es ahogado por mi lengua.
La rabia es reemplazada por la lujuria cruda, sin sentido.
Me someto a los instintos más bajos que un ser humano pueda tener ardiendo en su interior.
No he follado en tres años pero nunca en este tiempo había sentido esta necesidad animal por hacerlo.
Con urgencia me quité las botas y los incómodos pantalones antes de que su brazo musculoso rodea mi cintura