Una mujer se acercó sin pensarlo dos veces, levantando la cabeza con arrogancia y gritándoles:
—¡Soy la administradora de la propiedad, Marta Rojas! ¿Quién les dio permiso para quitar la cerca? ¡¿Obtuvieron de antemano el consentimiento de los propietarios?!
Ángel reaccionó rápidamente y, al ver a la mujer acercándose, se colocó directamente frente a Yaritza.
Yaritza frunció el ceño con delicadeza y le dijo fríamente: —La propietaria soy yo, y todas estas villas son de mi propiedad.
El tono de Y