Capítulo186 ¡Ella era su mujer!
En el instante en que ella se cayó…

Una mano agarró su brazo y la ayudó a levantarse.

Entre el bullicio circundante, solo se escuchó un sonido «¡paf!». ¡Las luces en la sala se encendieron por completo!

Yaritza vio al hombre que la ayudó a levantarse en la oscuridad.

¡Era Diego!

Inmediatamente apartó su mano, retrocedió dos pasos y mantuvo su distancia.

La mirada de Diego no podía ocultar su gran tristeza, pero aún así le preguntó con preocupación: —Querida, ¿te lastimaste?

—¿Quién es tu querida
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