—Chiquita.
—¿Asustarme tiene algún beneficio para ti?
Su tono llevaba un poco de risa y diversión, tratando de relajar un poco a Yaritza.
El aliento de ella estaba impregnado con el olor de la madera de sándalo, tranquilo y concentrado. Poco a poco se calmó, notando la pulsera de cuentas en la muñeca izquierda de David...
David notó que sus ojos se volvían aún más claros y finalmente se tranquilizó. Hablando en tono muy serio, le preguntó de nuevo: —¿Qué pasó exactamente?
Sus largas y rizadas pe