Mundo de ficçãoIniciar sessão6
Noah.
Mi respiración relajada, entrelazándose con la suya era lo único que podía escucharse en aquella oscura habitación. Debía ser tarde, y no me habría despertado de no ser por sus dedos, abriéndose paso entre mis cabellos, acariciando mi cabeza.
Abrí los ojos, despacio, observándola. Dejó caer su mano en la almohada y cerró los ojos, fingiendo que dormía. Sonreí, allí, recostado junto a ella, con una fina sábana tapando nuestros cuerpos,







